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No voy a negar que hay personas emprendedoras y de voluntad firme a las cuales la palabra “Cambio” no son algo que temer y tampoco un problema tanto a nivel personal como organizacional, no obstante hasta ellas tienen en su vida algún comportamiento o circunstancia que está bajo su control que les gustaría cambiar y no lo logran.

Hay personas que han llegado a desarrollar la idea de que ciertos cambios personales no son posibles en sus vidas, ya lo intentaron en el pasado y fracasaron o simplemente no pueden concebir una forma diferente de vivir, en este artículo trato de desglosar 10 razones por las que cuesta realizar ciertos cambios personales como los comportamientos, hábitos y disciplinas.

1. A nuestro cerebro le gusta lo que le es familiar.- Uno de los principales enemigos del cambio personal es sin lugar a dudas nuestro propio cerebro, una de las mayores tendencias humanas es hacer lo que no es es familiar por lo que los cambios no siempre serán bienvenidos cuando algo está muy enraizado en nuestro cerebro; un detalle interesante es que desaprender suele ser con frecuencia más difícil que aprender algo nuevo, y que gran parte de la dificultad en el aprendizaje de algo nuevo está en la existencia de comportamientos viejos que dificultan el cambio.

2. Nos gusta la comodidad.- Los cambios productivos por naturaleza suelen ser incómodos pero hay una excepción, podemos acostumbrarnos fácilmente a algún cambio que implique comodidad, es fácil acostumbrarse a dejar de hacer ejercicio después de meses o años de ejercitarse para bajar de peso y conseguir estar en forma,

3. Nos falta motivación para persistir.- Mucha gente comienza algo que no termina por falta de motivación a medio camino, es común comenzar con un gran entusiasmo inicial algo nuevo y no ir más allá de dar los primeros pasos, otras personas pueden ir más allá de los primeros pasos hasta que lo que era nuevo dejar de ser nuevo; siempre habrá una resistencia al cambio y generalmente la gente persiste no porque sea persistente de por si sino porque tiene motivación, la falta de ella hará que deje de seguir adelante cuando le falte motivación y esté haciendo algo que requiera esfuerzo.

4. No cambiamos nuestro ambiente.- Muchos autores están de acuerdo en que la fuerza de voluntad no da resultado a largo plazo, depender solo de ella es dejar la puerta abierta al fracaso a mediano plazo, sin embargo subestimamos el poder que tiene el ambiente en nosotros, muchos expertos aseguran que el ambiente ejerce tanta influencia en nosotros que es capaz de empujarnos a la productividad o la improductividad. Si queremos desarrollar un hábito o disciplina deberíamos ver la forma en que nuestro ambiente sea propicio para el hábito, si deseamos hacer ejercicio en las mañanas podríamos tener lista nuestra ropa deportiva o incluso dormir con ella para hacer ejercicio ni bien despertemos, si el televisor de la oficina es un constante distractor podríamos mantenerlo apagado o mudarlo de lugar, un escritorio desordenado y lleno de muchas elementos puede quitar el deseo de trabajar mientras que un escritorio limpio y ordenado puede motivarnos a trabajar. Hay que ser creativos y ver la forma de modificar nuestro entorno de una manera que sea fácil realizar nuestras tareas.

5. No rindes cuentas a nadie.- Rendir cuentas a alguien es una gran forma de mantenernos responsables de algún cambio, es muy fácil comenzar algo y abandonarlo cuando nadie nos pedirá cuentas acerca de lo que hemos hecho; hay muchas cosas que son fáciles de hacer y a la vez fáciles de no hacer; estos pequeños cambios pueden mantenerse en el tiempo con una rendición de cuentas, puede que en un principio fracasemos un poco pero con el tiempo es posible solidificar un nuevo comportamiento.

6. Te enfocas en disciplinas y no en hábitos.- Aquí vamos con un poco de teoría, por lo general los hábitos son comportamientos que nos cuestan abandonar, mientras que disciplinas son comportamientos que nos cuestan conservar porque exigen esfuerzos de voluntad; la idea es que busquemos actividades que nos será fácil mantener, si queremos estar en forma puede que sea mejor enfocarnos en algunas actividades que probablemente se conviertan en hábitos como correr y hacer rutinas breves de ejercicio y evitar aquellas que requieran disciplina como ir al gimnasio a realizar una exigente rutina de ejercicios con pesas.

7. No tienes un plan convincente.- Estoy seguro que muchas personas habrán hecho compromisos esporádicos o por impulso, no les gustaba un hábito en ese momento no lo hacían y prometían que lo abandonarían, pero ese abandono no sobrepaso las 24 horas; si un cambio es importante es bueno tener un plan que sea convincente sino estaríamos tomando un compromiso a la ligera, establecer fechas de inicio, dependiendo del hábito o logro que se quiera realizar se puede ser útil agendarlo y después medir los resultados, también es útil irse informando acerca de como cambiar o cuales son los cambios necesarios, si alguien quiere mejorar su salud o bajar de peso puede ayudar el leer algunos libros o artículos que puedan darle ideas de como bajar de peso o mejorar su salud, un plan convincente es más motivador y productivo que simplemente decir: “Ya nunca más voy a hacer esto” o “Desde hoy empezaré a…”.

8. No tienes expectativas realistas.- Muchas veces creamos la expectativa de que algo será fácil y de que obtendremos resultados rápido, lamentablemente esto hará que nos desanimemos fácilmente cuando los resultados tarden en llegar o nos enfrentemos a las primeras dificultades al ver que no era tan fácil como se pensaba. Una mejor forma de ver el cambio para evitar las expectativas poco realistas es enfocarnos en la curiosidad: ¿Cómo será realizar estos cambios? ¿Qué aprenderé? ¿Como puedo ser feliz en cada paso a pesar de las adversidades que ocurran?

9. No comenzamos en pequeño.- Muchas personas tratan de hacer cambios demasiado grandes los cual hace que la incomodidad y la resistencia sea también grande, si un cambio es importante y quieres realmente solidificarlo lo ideal es comenzar con pasos de bebe, pequeñas metas o acciones fáciles de cumplir que vayan creando en nosotros el hábito de ir de éxito en éxito para no afecta nuestra confianza y motivación, es mucho más fácil adaptarse a cambios graduales que a cambios bruscos.

10. En el fondo no deseas cambiar.- Esta es la última razón que mencionaré y se que es muy común, muchas personas quieren por cambiar pero este deseo no es genuino, puede que simplemente intelectualmente acepten que cierto cambio mejoraría su vida pero no lo consideren necesario, puede que su motivación no sea voluntaria sino que estén motivados a querer cambiar por presión social o por mantener ciertas apariencias y no porque realmente quieran hacerlo.

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