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El que tiene un “porqué” para vivir podrá soportar cualquier “cómo”

Friedrich Nietzsche

La siguiente entrada está basada en el libro “El Hombre en Busca de Sentido” de Viktor Frankl, comenzaremos con una breve historia que parafrasearé del mismo libro para dar a entender la idea:

Un hombre se encuentra en frente de la vida y le pregunta:

-¿Cuál es tu sentido?

En ello la vida lo mira extrañada y le responde:

-¡Y tú me lo preguntas! Soy yo quien debería preguntarte a ti ¿Cual es tu sentido?

Si te has cuestionado en algún momento acerca del sentido de la vida y has llegado a la conclusión de que quizá la vida no tenga sentido es porque llegaste a una profunda conclusión que solo es una cara de la moneda.

Viktor Frankl asegura que el hombre no debería buscar un sentido abstracto y general de la vida, sino que más inteligente sería un sentido práctico y particular de nuestra existencia.

… el sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra. Por tanto, lo que importa no es el sentido de la vida en formulaciones abstractas, sino el sentido concreto de la vida de un individuo en un momento dado.

En otras palabras Viktor Frankl indica que buscar un sentido de la vida válido para cualquier persona es una tarea que quizá no se pueda realizar ya que cada persona debe descubrir cual es su propósito particular para vivir.

¿Cuál es la mejor jugada de ajedrez?

Plantear esta cuestión en términos generales equivale a la pregunta que le propusieron a un campeón de ajedrez: “Dígame, maestro ¿Cuál es la mejor jugada de ajedrez?”. Sencillamente no hay contestación posible a esa pregunta, pues jamás se dará una buena jugada o la mejor jugada sin una referencia concreta a una determinada partida y a la peculiar personalidad del oponente… No deberíamos perseguir un sentido abstracto de la vida, pues a cada uno le está reservada una precisa misión, un cometido a cumplir. Por consiguiente, ni puede ser reemplazado en su función, ni su vida puede repetirse: su tarea es única como única es la oportunidad de consumarla.

Según la teoría de Viktor Frankl el ser humano no debería buscar un sentido abstracto y general para la vida; sino un sentido práctico y específico para su vida; lo cual no solo es es más útil sino también más sencillo, concreto y también más esperanzador porque al buscar un propósito que cumplir debemos buscar algo a futuro para lograr.

La esencia de la existencia humana consiste en la capacidad del ser humano para responder responsablemente a las demandas que la vida le plantea en cada situación en particular.

Cuanto Viktor Frankl estaba en los campos de concentración para poder ayudar a las personas que se estaban desanimando y perdiendo la voluntad de vivir se esforzaba por atarlos a una causa, una razón futura por la cual seguir viviendo.

El prisionero que perdía la fe en el futuro —en su futuro— estaba condenado. Con la pérdida de la fe en el futuro perdía, asimismo, su dominio espiritual; se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto del aniquilamiento físico y mental.

Viktor Frankl comienza sus terapias preguntando a sus pacientes: “¿Por qué no se suicida usted?” ayudando a la persona a descubrir las razones por las cuales debe continuar viviendo y luchando por seguir adelante.

Preguntas sobre el sentido práctico de tu vida

Un hombre consciente de su responsabilidad ante otro ser humano que lo aguarda con todo su corazón, o ante una obra inconclusa, jamás podrá tirar su vida por la borda.

1.- ¿Por qué no has decidido dejar de vivir ante los problemas del pasado?

2.- ¿Que obra o misión quedaría inconclusa si tu vida fuese frustrada?

3.- ¿Cuál es aquel rol que solo tú y nadie más puede realizar?

4.- ¿Cuáles son las personas a las que probablemente sólo tu eres capaz de llegar?

5.- ¿Qué es lo que la vida espera de ti?

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